
Elegí no saber. Muchos me llamarían perdedor. El mundo está hecho para los realistas, los que viven el ahora, y ese no sería yo. Ese no soy yo. No pretendo definir algo en mi que ni yo entiendo, pero lo cierto es que prefiero que se quede así. Seré tal vez un idealista, un egoísta, o muy tonto para saber qué sucede, o quizás sea un mentiroso que quiere vivir lo que su corazón prefiere creer. No pretendo escaparme de la realidad, nunca fue mi intención. Pero esta ya es como vieja maña mía, y no sabría hacerlo de otro modo. Algunos días tengo esperanzas de estar equivocado, de que solo soy muy crítico, y que pueda llevarme una sorpresa. Otros días no me vienen ni me van. Estoy cansado de estar cansado, harto de que la noche se lleve lo mejor de mi, tratando de conciliar el sueño, junto a mi piano escéptico y las notas que desafinan al compás del alcohol.